Convertirnos en lo que ya somos

Cuando tomamos conciencia de que la vida es un regalo, de todo lo que podemos aportar al mundo. Cuando amamos lo que somos y vivimos conscientes y en plenitud cada momento. Entonces nuestra mente se abre.

Nos convertimos en algo más que un cuerpo. Traspasamos las barreras físicas pues de alguna forma nos sentimos unidos a todo. Percibimos como todo está íntimamente relacionado formando un conjunto interdependiente.

Cada uno de nosotros estamos en un proceso de aprendizaje para convertirnos en un dios. Comenzamos desde lo más bajo, en las formas limitadas de la materia y poco a poco vamos evolucionando a través de infinidad de vidas y en cada una de ellas vamos perfeccionando cada vez más nuestra esencia divina. Vamos abandonando cada vez más la densidad de la realidad material para acercarnos a los planos espirituales, donde la materia ya no tiene sentido.

En nuestra experiencia terrenal estamos aprendiendo. Hemos aprendido lo que es el miedo, la inseguridad, la injusticia, la avaricia, la envidia, el orgullo, la mentira...

Y con todo ello estamos aprendiendo también como enfrentarlas, como plantarles cara sin dejar que nos contaminen. Saber que existen todas estas emociones negativas pero que no pueden perturbarnos pues sabemos quienes somos y cual es nuestra misión sin dejarnos manipular.

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Comprender es trascender

Para que nuestro cerebro pueda recibir los pensamientos ilimitados que existen más allá de la conciencia social debemos amar la totalidad de todo lo que somos.

Cuando lo hacemos, inmediatamente trascendemos nuestra conciencia social y nos elevamos por encima de la aceptación de los demás.

Transcendemos el juicio y escuchamos solamente nuestra voz interior. Seguimos únicamente la senda de la alegría y es en ese sendero donde yace el conocimiento de todo lo que ES.

Cuando vives íntegramente por el amor de dios, que es el yo, haces que dios brille en medio de la densidad de la conciencia social, iluminas el camino.

Cuando te amas a ti mismo lo suficiente como para sentirte merecedor de recibir todo lo que dios es y deseas saber que eres UNO con el Padre, entonces es cuando empieza a florecer esta maravillosa flor. Es cuando abres la capacidad de tu cerebro para recibir todos los valores de pensamiento de la mente de dios. Queriendo saber y deseando sentir toda la emoción de ese conocimiento.

Desarrollando la glándula pituitaria

El dios de tu ser es la luz que abarca y rodea todo lo que eres y permite que todos los pensamientos entren en tu ser. El ser es el ego que está experimentando las realidades de la materia a través de la forma corporal. Es quien estimula el juicio y altera el ser o la pureza del pensamiento.

Cuando hablas desde el dios de tu ser, te estás alineando con la totalidad de lo que eres y eso te da el gran poder de manifestar y crear cualquier cosa que quieras. Cuando deseas recibir pensamientos ilimitados, ese pensamiento de realización que sientes dentro de tu alma se manifiesta en tu cuerpo, activa la glándula pituitaria y esta comienza a abrirse.

A medida que se abre, un flujo mayor de hormonas pasa a través de la pineal y al hacerlo despierta la mente latente. Abre otra parte de tu cerebro para permitir que frecuencias mayores y más refinadas de pensamientos sean experimentadas por todo tu cuerpo. Cuando llegan pensamientos de una frecuencia más alta, se reciben a través de la porción despierta del cerebro y la glándula comienza a hincharse. Esto puede producir dolor de cabeza o puede que te sientas un poco mareado-a o aturdido-a.

Esta frecuencia se transforma en una corriente eléctrica de alto poder y es disparada a cada célula de tu cuerpo a través del sistema nervioso central. A causa de esto sentirás un estremecimiento o sensación de hormigueo. Ahora corre por tu cuerpo una energía mucho mayor de la que has sentido antes. Esta frecuencia enciende cada célula aumentando su frecuencia vibratoria.

Cuantos más pensamientos ilimitados recibes, más vibra tu cuerpo y empiezas a adquirir una luminosidad, comienzas a revertir el cuerpo a densidades más altas. Sucede la alquimia molecular.

El flujo de los pensamientos ilimitados

Al experimentar el pensamiento ilimitado estás experimentando una sensación, un sentimiento inmenso que te mueve hacia una forma de ser profunda pero tranquila.

El conocimiento vendrá hacia ti como puro sentimiento, sin anunciarse, sin identificarse, como emoción innombrable. Todas las cosas que siempre has querido entender no tienen palabras, tienen emoción y visión . Cuando llegue el conocimiento te quedarás sin habla, sólo con los sentimientos.

Cuando llegas al punto en que simplemente sabes sin tener que justificar o explicar tu saber, entonces eres en verdad el señor de tu propio reino. Tu alma lo envía a través de tu campo áurico hacia el flujo de conciencia el cual no sólo eleva la densidad de la conciencia sino que atrae a tu vida una situación que producirá el mismo sentimiento, como en bucle. Cuando el pensamiento de alta frecuencia sea comprendido completamente quedará grabado en tu alma en forma de sabiduría.

La sabiduría significa que el pensamiento se ha solidificado dentro de ti, como un absoluto. La sabiduría elevará el nivel vibratorio del alma y también activará la pituitaria con más intensidad para permitir que el cerebro y la razón reciban de cada vez pensamientos de mayor frecuencia. En el momento que la pituitaria va ganando poder las cosas cambian en tu vida de un modo que nunca hubieras creído posible. Cada cosas que piensa produce en ti una gran emoción.

A medida que el saber que sientes en tu interior se abre paso, empiezas a ver que tus pensamientos se manifiestan más y más rápidamente. Tu amor, compasión y comprensión aumentan y muchas entidades se apartarán de tu vida porque te has elevado hasta un entendimiento diferente.

La pituitaria es en verdad la puerta que te conduce a dios. Cuantos más pensamientos ilimitados permites entrar en tu cerebro más se abre, cuanto más se abra más sabrás.

pituitaria pineal

El poder de la pituitaria es el poder de crear

Cuando tu cerebro está completamente activado tu enfoque en la realidad vacila, es por eso que aunque estés aquí puedes estar también en la quinta dimensión, o la séptima o en las Pléyades o al lado de una amiga. Cuando la pituitaria está en su máximo potencial dejas de envejecer. Cualquier cosa que le digas a tu cuerpo que haga la hará. Puedes decirle que acelere su frecuencia vibratoria y se elevará hacia otra dimensión.

Así de poderoso es tu cerebro. Una vez la totalidad de la mente se despierta trasciendes el ciclo de la vida terrenal.

Háblale al dios que habita en tu interior, él te escuchará. Si le pides poseer pensamiento ilimitado  abrirá tu mente para permitir que sientas en tu cuerpo las frecuencias de pensamiento más altas. Es lo único que tienes que hacer, ordenar que así sea y espera la respuesta.

Somos como un ordenador, cada día programamos en nuestro conocimiento dudas, carencia, desconocimiento. Nosotros hemos robado nuestra fuerza vital a través de nuestra forma de pensar y hablar. Nos convertimos en lo que pensamos, por eso debemos pensar con la finalidad de crear y no de limitar. Para poseer la habilidad de saber basta decir "yo sé".

Cada vez que dices "yo sé eso" es un pensamiento de certeza que se siente en tu ser lo que da lugar a que ocurra. Pero se trata de sentir que lo sabes, entonces es cuando se materializa.

De la misma forma cuando dices "sé la respuesta de eso" estoy listo para recibirla, esto hace que tu saber interior lo resuelva.

El principal dador de todo lo que necesitamos somos nosotros y nuestra capacidad de recibir todo lo que queremos. Proclama que así debe ser para que suceda.

¿Qué pasaría si en nuestro vocabulario existiesen solamente algunas palabras? Yo soy absoluto, Yo soy completo, Yo soy dios. Si no existiesen más que estas palabras no estaríamos limitados por este plano de realidad, porque no formaría parte de nosotros.

En tu intento de adquirir pensamiento a través de la materia, los procesos del pensamiento quedaron atrapados por sus limitaciones mismas.

Cada vez que juzgamos un pensamiento determinando si es bueno o malo, si es posible o imposible, factible o no factible, razonable o irracional... lo alteramos hasta convertirlo en un valor de frecuencia más bajo. Lo arrastramos hasta la percepción que nos impone nuestra realidad externa, pues en lo externo todo es dual.

Cuando pensamos de forma dual convertimos nuestro pensamiento en realidad dual, nos convertimos en tercera dimensión, nos anclamos a este plano de existencia.

Solamente permitimos los pensamientos que nos mantienen seguros en este plano. Debes permitir que todos los pensamientos entren en la conciencia de tu cerebro sin ser juzgados, para que puedan ser totalmente experimentados en tu cuerpo.

Cuando recibimos un pensamiento creativo, simplemente lo sentimos, no lo generamos. Sale de la nada. Simplemente permitiste que entrara en tu ser y desde ahí le diste forma, lo materializaste en algo tangible. Te convertiste en creador.

Sé el dios de tu Ser

Cuanto menos alterados estén nuestros procesos de pensamiento más fácil será que esos pensamientos de súper-conciencia entren en nosotros.

Cada vez que no limitas al juzgar tus experiencias permites que tu cerebro se active para recibir los pensamientos ilimitados que van más allá de tu existencia diaria.

Cuando simplemente ERES te alineas con el ser de todas las cosas y a través de esa alineación puedes tener cualquier cosa que desees y no tienes que hacer nada más que ser el dios de tu ser. No juzgas tus pensamientos sino que les permites manifestarse como emoción dentro de tu alma.

Si en tu esfuerzo por llegar a ser más buscas en este plano una grandeza en la cual convertirte, lo único que llegarás a ser es lo que ya existe en este plano. Ir más allá del pensamiento limitado del hombre es contemplar que quizás hay algo todavía invisible que es más vasto y alcanzable en tu entendimiento.

Aquel que sabe que el reino de los cielos yace dentro de sí es una entidad sabia.

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